Yo para ser feliz…




La felicidad es un concepto abstracto, difícil de definir y subjetivo, es decir, cada persona es feliz de una determinada manera y con determinadas cosas.

El mayor error que generalmente se comete es pensar que existe la felicidad plena, y eso, a estas alturas de la vida, ya te habrás dado cuenta que no existe, así que deja de buscarla porque te perderás muchas cosas buenas del camino.

La búsqueda excesiva de felicidad nos llevará a conseguir el efecto contrario, seremos infelices, constantemente frustrados y enfadados, debido a la imposibilidad de conseguir esa irrealidad.

La psicología positiva estudia las formas para ser una persona optimista y en definitiva, una persona feliz. Nos sirve de guía para indicarnos las formas de actuar y de pensar para ser más felices. Porque  se puede aprender a ser feliz, igual que podemos aprender a hacer cualquier tipo de cosa. La clave está en querer aprender, igual que en todo.

  • La primera norma para empezar a ser feliz es aceptar la vida tal y como viene. Paso importante para liberarnos de las expectativas perfeccionistas y que, sin dudad, nos hará sentir mejor.
  • Tener claro que la felicidad son momentos. La angustia y la ansiedad que generan la búsqueda obsesiva de la FELICIDAD, no nos van a aportar nada.
  • Rodearte de gente optimista. Busca gente que sume, no que reste. Además, todos sabemos quiénes son, siempre tienen una sonrisa para devolverte, transmiten energía, buen rollo, y nos hacen sentir cómodos.
  • Busca el Sol y aprovéchate de él. El Sol es un antidepresivo natural, aumenta la producción de serotonina.
  • Si no te consideras muy amable, debes esforzarte por serlo. Estudios demuestran que el simple hecho de sonreír mejora el estado de ánimo. Además, si eres amable con los demás, tendrás mayor probabilidad de que los demás lo sean contigo.

Recuerda que es imposible que todo nos pueda salir bien, porque no somos perfectos. El equilibrio está en ser responsables de nuestras acciones y ser conscientes de que hay circunstancias que no dependen de nosotros. Disfruta de las pequeñas cosas, ya que la vida y el mundo nos ofrecen momentos maravillosos, que la mayoría de las veces nos pasan desapercibidos. Y por supuesto, VALORA LO QUE TIENES.

 

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días” Benjamin Franklin.

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