Violencia en el fútbol




Este artículo va a tratar sobre la violencia en general que se produce en el fútbol, con opiniones de muy distinta índole, donde veremos la violencia como un fenómeno de la sociedad que actualmente vivimos y que posiblemente tendremos que sobrellevarla durante algún tiempo.

Vayamos directamente a la base que hace que la violencia se alimente de ello, que es ni más ni menos, los medios de comunicación. Estos medios, de forma directa o indirectamente, fomentan la violencia a los grupos radicales, hooligans, ultras, etc. ¿Y por qué lo fomentan? Pues sencillamente con entrevistas a presidentes, a veces subidas de tono, con artículos donde se diga “Hay que morir con todo”, cuando se le mete al jugador el micrófono, en caliente, por una mala actuación del árbitro y lo pone a parir, y así infinidades de situaciones a lo largo de una temporada.

Queda mucho por hacer para reducir la violencia que se da en el fútbol. Hay demasiada tolerancia con el juego duro, con los malos modos en el campo y fuera del campo, con los tramposos, marrulleros, etc.

Pero como antes decía que los medios de comunicación fomentan la violencia, también digo que ellos tienen un arma muy importante para erradicarla, y deben de empezar por ellos mismos, denunciando todo lo que genere violencia, ya sea en jugadores, entrenadores, presidentes, incluso con otros medios de comunicación o porque no decirlo, con esos periodistas forofos de un equipo, que cuando escriben su artículo, se les nota a la legua de que equipo son y eso también genera violencia.

Atlético de Madrid-Marsella

Comentemos los hechos e incidentes que ocurrieron en este partido, de la Champions League de la temporada 2008/09, que se celebró en el mes de octubre.

Cuando iban transcurridos unos minutos de la segunda parte, un grupo radical del Marsella, empezó a tener una reyerta con la Policía Nacional, donde al final de todo los hechos, fue detenido un ultra francés y puesto a disposición judicial, el cual fue condenado a la cárcel con su correspondiente multa. Todo ello derivó luego en una sanción de la UEFA, hacia el equipo local por fuerza desmedida de los agentes del orden público y, después de diálogos y diplomacia entre los dos gobiernos, este ultra fue repatriado a su país. La pregunta es ¿si se le da carta blanca a este personaje y luego sale en la prensa como un mártir del sistema y al final se sale con la suya, qué es lo que estamos diciéndole a nuestra sociedad?.

La contestación es obvia. Por eso hay que ser más duro, y ¿sabe qué le pasó a este individuo pocos días después en su país? Fue arrestado por agresiones entre ultras en un partido de la liga francesa.

Casos como este comentado anteriormente se suceden a lo largo y ancho del mundo del futbol, no solo en España sino en todo el mundo.

Pero vayamos un poco más al fondo del asunto, haciéndonos la siguiente pregunta ¿hay violencia en el fútbol per se, o la violencia es algo propio de nuestra sociedad y es la propia sociedad la que genera esa violencia en el fútbol, como también podría generarla en cualquier otro ámbito?

En primer lugar es preciso subrayar un hecho que, por obvio, no suele ser bien valorado: el fútbol es el único fenómeno social que, con una periodicidad casi diaria, congrega a millones de personas en recintos cerrados. Y con una particularidad añadida: la inmensa mayoría de espectadores, lejos de hallarse unidos en la ilusión de contemplar el espectáculo, como ocurre en un concierto de música, se hallan separados por la pasión hacia equipos que rivalizan en el terreno de juego. Así, la felicidad de unos significa inexorablemente la decepción de otros.

Esta circunstancia, junto a la enorme repercusión mediática de cuanto ocurre en un campo de fútbol, precisamente por el interés social que acapara, es sin duda un factor multiplicador y amplificador de los incidentes violentos en los terrenos de juego. Pero es en estos momentos cuando debemos dimensionar el problema en su justa medida.

Es por ello que la violencia no es algo que lo genere el propio fútbol, sino que ya viene de la propia sociedad, y es en el fútbol donde nos queremos justificar para hacer relucir nuestros peores comportamientos violentos, pero todo ello alimentado, como decíamos en la introducción, por los medios de comunicación, presidentes, etc. Y es ahí donde queremos justificarnos con esa formas de actuar, hacia el equipo contrario, hinchada contraria, el árbitro, etc., incluso hasta con ciudades y pueblos hermanos.

Sacando una conclusión final a todo lo comentado anteriormente, está claro, que la violencia es una lacra de nuestra sociedad del siglo XXI, y que solo con  políticos con ganas de hacer bien su trabajo en cuanto a leyes y sanciones, se puede disminuir en algo la violencia en el fútbol y por qué no decirlo también, en todos los ámbitos en general, aunque también podríamos pensar, ¿interesa, tanto a medios de comunicación, como a presidentes de clubs, a jugadores, etc. que se genere este tipo de violencia por tal de mover dinero y con ello vender más periódicos, más radioyentes, más telespectadores, más espectadores en los campos de fútbol?

Dejo ahí la incógnita y que el tiempo nos vaya dando o quitando argumentos.

José Manuel Pérez Fernández, actual entrenador de la AD Cortijillos Senior y entrenador nacional UEFA Pro.

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