Un trastorno de la conducta alimentaria llamado Bulimia




La bulimia es un trastorno que se caracteriza por la pérdida de control sobre la conducta alimentaria, donde se repiten episodios de atracones, seguidos de conductas compensatorias para evitar el aumento de peso (ayuno, vómito, ejercicio físico intenso…).

Generalmente, el proceso comienza con una dieta para perder peso, pero la persona termina entrando en un círculo vicioso que se crea ante la incapacidad e imposibilidad de seguir con las restricciones impuestas.

Los tratamientos para la bulimia incluyen acercamientos de psicoterapia y farmacología. La terapia cognitiva conductual es un tratamiento muy efectivo, mostrando mejorías significativas en los pacientes:

  • Adquirir nuevas actitudes con la comida y el peso.
  • Reducir la preocupación con respecto a la comida.
  • Entender los beneficios de una alimentación regular.
  • Evitar métodos inapropiados de pérdida de peso.
  • Ser consciente de los estados emocionales y sus cambios.
  • Incrementar la autoestima.

Ojo en la adolescencia

La abundancia de alimentos que existen en nuestra sociedad, están implicados de manera directa en el aprendizaje de una ingesta que va más allá de las necesidades de crecimiento.

Durante los tres años previos a la pubertad existe un pico de crecimiento que provoca un incremento todavía mayor en la dieta, pero ojo, hay que saber que tras este paso de niño a adulto los requerimientos nutricionales del organismo disminuyen dando lugar a una acumulación de grasa. En las mujeres se produce tras la primera menstruación. Es, en este momento, donde se reduce la ingesta de manera consciente o inconsciente.

La familia tiene un papel muy importante para prevenir este tipo de trastorno:

  • Enseñar a los niños desde la infancia la importancia de unos correctos hábitos alimenticios.
  • Comer en familia siempre que sea posible y que la comida se convierta en una reunión agradable.
  • Menús variados, necesarios para una correcta nutrición.
  • Probar con distintas verduras y frutas, hasta dar con las que más le agraden.
  • Establecer horarios regulares.
  • Motivar para que practiquen ejercicio físico de forma regular.

Una vida saludable y ordenada se compone tanto de una dieta equilibrada como de la práctica de ejercicio. Establecer una rutina de hábitos es fundamental para evitar que se generen trastornos de la conducta alimentaria.

Se el primero en comentar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.