Porque somos las decisiones que tomamos…




En la vida nos enfrentamos, casi a diario, a la toma de decisiones. Están las decisiones importantes, banales, urgentes, lentas, programadas, estratégicas…

Una decisión es el resultado de un proceso mental que incluye la elección entre una serie de alternativas posibles para solucionar una cuestión particular.

Pero no todo el mundo decide de la misma manera:

  • Estilo impulsivo-descuidado. Lleva a cabo la solución de problemas de una manera rígida, impulsiva y rápida. Muchas veces de manera incompleta.
  • Estilo evitador. Se caracteriza por la pasividad, por la inactividad a la hora de tomar decisiones y por intentar evitarlas. Casi siempre traspasan la responsabilidad a otras personas.
  • Solución de problemas racional. Es el estilo ideal para tomar una decisión. Define el problema, genera alternativas y toma decisiones consecuentes.

Una solución de problemas racional debe estar asentada en una estabilidad emocional. Por ello, si alguna situación nos desestabiliza emocionalmente, debemos tener cuidado y no precipitarnos en tomar una determinada decisión, ya que lo primero que tenemos que hacer es recuperar nuestra estabilidad.

¿Cuántas veces hemos tomado una mala decisión dejándonos llevar por un sentimiento puntual? A todos nos ha pasado y, con toda seguridad, nos seguirá pasando. Pero lo bueno es que la toma de decisiones se puede entrenar, y empezaremos por identificar qué estilo tenemos y así, marcar como objetivo principal, poder llegar a tener un estilo de solución de problemas racional.

Las etapas en la solución de problemas racional son:

  1. Especificar el problema.
  2. Concretar la respuesta que damos al problema. En este punto tenemos que tener en cuenta el estado emocional del momento.
  3. Hacer una lista con las posibles soluciones alternativas.
  4. Valorar las consecuencias de cada posible alternativa.
  5. Valorar los resultados. Si no hemos quedado satisfecho con el resultado final, podemos elegir la siguiente alternativa de la lista.

Este proceso parece muy complejo, pero entrenándolo vamos a experimentar como el tiempo de acción se va reduciendo progresivamente.

“Podemos tratar de evitar tomar decisiones y no hacer nada, pero incluso eso es una decisión” Gary Collins.

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