Papá, mamá, monitor: ayúdame a pensar




En primer lugar me gustaría agradecer a Sanropolis la posibilidad de poder escribir en su diario digital, un artículo que bajo mi humilde opinión considero fundamental en la formación de jóvenes jugadores. Os hablaré de la importancia de desarrollar la inteligencia del jugador en las edades de formación.

El fútbol, como la vida misma, nos pone a prueba con situaciones que se nos presentan en el día a día, continuamente hay que ir encontrando soluciones a los problemas que se nos presentan. Por tal motivo, considero que el futbolista debe estar preparado para ir resolviendo con eficacia los problemas que se le presentan durante el desarrollo de un partido (generalmente estamos observando como padres y/o monitores son los que le “solucionan” los problemas y los que, como si de un coche teledirigido se tratase, “ordenan” en todo momento lo que tiene que hacer el joven futbolista). Pero, ¿de verdad creemos que se le está haciendo un bien al joven jugador? ¿O estamos coartando la toma de decisiones del jugador?

Claramente lo segundo, un jugador suele destacar en fútbol base por su técnica, pero sobre todo y principalmente suele destacar por la inteligencia que demuestra ante las situaciones que se le plantean y por la manera de resolverlas. Por ello, consideramos clave en la edad de formación, formar con situaciones reales de juego, hacer pensar al niño continuamente en las sesiones de entrenamiento, someterlo a resolver problemas que se le presentan. Estimular mucho más que instruir.

Los monitores y entrenadores debemos ser conscientes que el desarrollo de la inteligencia en el fútbol debe empezar por la base, en edades tempranas, enseñar a los jugadores a percibir, entender y ejecutar una situación de juego en base a los conocimientos y experiencias hechas con anterioridad. La base de la enseñanza radica en las sesiones de entrenamiento. Se dice “que como se entrena se juega”, pues bien, si queremos jugadores inteligentes en el campo, debemos empezar y tener como base principal las sesiones de entrenamiento, desarrollar tareas donde se ayude al jugador a pensar y  centrarnos más en la toma de decisiones que en la táctica y en lo físico.

Enseñar bajo situaciones reales de juego, entrenar jugando, el jugar se obliga a pensar y si se piensa se encuentran soluciones. Priorizar en la toma de decisiones, enseñar a entender el juego, un juego tan complejo como el fútbol necesita de jugadores inteligentes, de nosotros depende hacer y formar buenos jugadores.

Por todo ello termino el artículo, haciendo mención de una frase de uno de los mejores exponentes sino el mejor, escritor de libros de fútbol base, Horst Wein; “hay que procurar que nuestros jóvenes aprendan a jugar con su cabeza antes que hacerlo con sus pies”.

Sergio Mena, entrenador CD Guadiaro y coordinador Escuela de fútbol CD Guadiaro, entrenador Nacional de Fútbol UEFA PRO, apasionado del Fútbol Base y Fútbol en general.

Se el primero en comentar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.