Paco Collado: «Es duro ver como hay alumnos que no tienen ni para fotocopias»




Paco Collado, secretario del instituto Carlos Castilla del Pino, abre las puertas de su despacho a Sanrópolis, para compartir con todos sus lectores su experiencia en la enseñanza de adolescentes. Natural de Ubrique, llegó al municipio hace 23 años, después de estudiar la Formación Profesional de Electrónica, de la que ahora es profesor y aprobar las oposiciones para ser docente. A sus 44 años está casado y tiene dos hijos, y asegura que es un sanroqueño más, que está muy a gusto en el pueblo y muy ligado a su gente.

Pregunta: Estudió Electrónica y aprobó las oposiciones muy joven, con sólo 18 años ya era profesor.

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Respuesta: Exacto. Estudié lo que entonces se llamaba Formación Profesional (FP) durante cinco años. Cuando terminé, comencé la carrera de Ingeniería, pero también estaba la posibilidad de presentarme a las oposiciones de maestro de taller, y así lo hice. Todavía no tenía los 18 años cuando las aprobé y dejé la universidad.

P: ¿Cómo llegó a San Roque?

R: Llegué por trabajo. Aprobé las oposiciones y pedí un destino,  sólo uno, San Roque. Era lo más cerca que había de Ubrique. Estaba también Jérez, pero era muy difícil entrar allí. Si me daban San Roque muy bien, si no me iba donde fuera. Me daba igual, porque estaba soltero.

«Aprobé las oposiciones y pedí un destino, sólo uno, San Roque»

P: Se vino a este pueblo, pero terminó casándose con una ubriqueña.

R: Sí. Y lo más raro es que la conocí en La Línea. Me presentaron a mi mujer en una feria. No voy nunca a la feria, no me gusta, pero esa vez fui por coincidencias de trabajo. Un compañero me dijo que venía una muchacha de Ubrique. Y decidí ir porque ella me conocía, pero yo no sabía quién era. Nos conocimos y a los dos años nos casamos.

DSC09599 (FILEminimizer)P: ¿Cómo ha cambiado la enseñanza y la educación en los últimos tiempos?

R: Creo que, como hay más libertad, los niños no se dan cuenta realmente de lo que pasa. Me esfuerzo. Cuando los tengo en clase intento guiarles, abrirles un poco la mente y decirles que tienen que sacarse un título, porque sin título no son nada. Muchos no se dan cuenta de lo importante que es. Llevo 23 años en la enseñanza y conozco a los alumnos que tuve cuando empecé. Hoy en día son padres y madres. Algunos terminaron los estudios con éxito, otros no. Esos son los que vienen y me dicen, «era verdad lo que me decías, ahora no tengo nada». Pero ya es tarde. El graduado en ESO lo tienes que tener. Un grado medio está bien, pero no te quedes ahí. Estudia un poquito más.

«Los niños no se dan cuenta realmente de lo que pasa»

P: Últimamente se escucha entre los jóvenes eso de “para qué voy a estudiar si con la crisis no voy a encontrar trabajo”. ¿Cuál es su postura?

R: Eso no se sabe. La crisis no va a estar para siempre. En la comarca tenemos varias ramas profesionales, y todos los que salen no se quedan en el paro. Se van colocando. Unos antes y otros después. Los que tardan más retoman los estudios y siguen formándose. Cierto es que antes las empresas nos llamaban por teléfono y nos solicitaban a gente. Ahora es muy raro que te llamen, pero también se da el caso.

DSC09606 (FILEminimizer)P: Paco Collado es una persona muy vinculada con el mundo de la solidaridad. ¿De dónde le viene ese espíritu?

R: No lo sé. Soy así. No tengo ni un enemigo, y eso lo digo con letras en mayúsculas. Tengo muchos amigos. Eso es importante, cuido mucho a la gente que se lleva bien conmigo. Como conozco a tanta gente y tengo tantos amigos, cuando hago algo, generalmente me funciona. Aquí en el centro hay una comisión de solidaridad que llevo yo. Todo lo que se nos ocurre de campañas para ayudar a la gente, incluso a nuestros alumnos es cosa mía. Cuando hace falta algo, allí está Paco. Voy sin inconvenientes. Saco tiempo de donde no lo tengo, que ese es el problema, quitarle tiempo a mi familia es lo que más me duele. Pedir hoy es muy difícil. Hacemos macrocampañas en las que conseguimos  3 y 4 toneladas de alimentos. Eso nunca se ha visto en San Roque. La primera recogida grande fue en este centro. A partir de entonces, en todos lados se recogen alimentos.

«Cuando hace falta algo, allí está Paco. Voy sin inconvenientes»

P: ¿Cómo se le ocurrió la idea de las campañas de Navidad?

R: Colaboro con Cáritas. Un día les comenté que en vez de poner una caja para los alimentos, podríamos cambiar de escenario. Se me ocurrió poner en la puerta del centro estanterías vacías, a ver qué pasaba. Comenzamos con una, y el primer día conseguimos un kilo de alimentos. Al otro día había tres o cuatro. A la semana siguiente no cabía nada más en la estantería, pusimos otra. Dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete estanterías… Se llenó todo. Por arriba, por el suelo, por los lados, fue increíble. Es una alegría y una satisfacción muy grande. Sobre todo cuando llenamos el almacén de Cáritas. La gente ya espera a que arranque la campaña de Navidad.

P: Esos valores se los trasmite a sus alumnos.

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R: Eso es lo que más me gusta. Intentamos involucrar a todos los chicos. Los que entran nuevo y  empiezan a ver los alimentos fuera les llama la atención, y les suena raro. Los que llevan varios años aquí ya saben para lo qué es y  que hay que colaborar como sea. Es otra cosa más que aprenden en el instituto.

«La gente ya espera a que arranque la campaña de Navidad»

P: ¿Colaboran también los chicos que tienen más problemas económicos?

R: Sí. Es increíble. Este año, una de las primeras personas que vino a traer un kilo de alimento fue alguien que va a Cáritas a pedir. Ayuda  porque sabe lo que significa eso. Sabía que necesitaba lo que estaba donando, porque sé quiénes son los alumnos que están en peor situación, y ver cómo ayudan, se me cae el alma.

P: ¿Ha vivido situaciones difíciles de sus alumnos en estos años de crisis?

R: Sí. Por eso ni siquiera les pido un libro de texto. Recomiendo uno  y les digo que quien lo quiera comprar que lo haga. Es raro que alguien lo compre. Lo que hago es darles apuntes. Más de una vez me han llegado a decir que no tenían ni para fotocopiarlos, porque no tienen dinero. En esa situación, lo que hago es tirar de la tecnología. El que no tiene dinero para fotocopias, evidentemente no puede tener Internet en casa. Pero en el centro sí tenemos, y en clase hay ordenadores. Los mismos apuntes que les doy en papel para que los fotocopien se los envío por correo electrónico. Por lo que lo pueden leer en la biblioteca, en casa de un amigo, etc. Intentamos ayudarles como sea.

«Sé quiénes son los alumnos que están en peor situación, y ver cómo ayudan es algo que me hace polvo»

P: ¿Es difícil enseñar a los adolescentes?

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R: Es difícil que llegue un alumno que le guste mucho lo que va a estudiar. Me he encontrado con pocos. Un estudiante que llegue a la clase y te atosigue con preguntas para aprender más y más, los puedo contar con los dedos de las manos. Los chavales están en una edad que no se dan cuenta de lo que les espera. Y cuanto más formados estén, más posibilidades tendrán en la vida. Es difícil. En muchos casos he tenido que tirar la toalla, porque no había manera. El alumno se encerraba en que no quería estudiar, y lo no hacía. Cuando no quieres y no te gusta, no hay nada que hacer. Además, el que piensen eso de “para qué voy a estudiar si no hay trabajo”, los desmotiva.

«Es difícil que llegue un alumno que le guste mucho lo que va a estudiar»

P:  ¿Quién es el responsable de la educación de los hijos, los padres o los educadores? Es algo que últimamente crea confusiones en la sociedad.

R: Bueno, eso es un tema que siempre ha creado controversias. Nosotros les enseñamos a los niños un oficio. Los valores en educación, saber estar, etc., deberían de traerlos aprendidos de casa.  Así se evitarían abusos, malos tratos… La educación es muy importante, responder con respeto, no pelearse, no levantar una mano. Eso se aprende en casa. Nosotros podemos hacer algo de hincapié, pero si el alumno no lo trae aprendido, entonces vienen las sanciones, expulsiones… Eso se vive todos los días en todos los centros. Es una pena. Aquí se nota cuando una familia no está bien estructurada, lo notamos en los niños. La mayoría de los casos de niños con problemas de conducta, el trasfondo viene de ahí.

DSC09585 (FILEminimizer)P: Pero hacéis muchas cosas para ayudar a los jóvenes con problemas de conducta.

R: Claro, tenemos muchos planes y proyectos. Siempre intentamos ayudarlos, hacerles ver lo importante que es la educación y la formación. Contamos con una buena orientadora y  el programa Aires, para los problemas de conducta. Es fantástico, con muchos profesionales: psicólogos, pedagogos… Echan una mano gratis para orientar a los alumnos más “problemáticos”. Muchos recursos,  pero cuando el niño no quiere y la familia tira la toalla, el alumno lo hace igual y no tenemos nada que hacer.

«Siempre intentamos ayudarlos, hacerles ver lo importante que es la educación y la formación»

P: En los últimos tiempos, hay padres que culpan más a los profesores que a sus hijos. Eso antes no pasaba. ¿Cree que existe una “desprotección” hacia los docentes?

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R: El primer día que los niños entran en el instituto se hace una reunión con todos los padres. Una de las cosas que siempre se remarca es que si algún padre tiene un problema con algún profesor, delante del niño que no diga nada. Que vayan al centro y se trate el tema entre adultos. Porque si habla mal del profesor con su hijo delante, el niño se envalentona y le quita la autoridad al docente. Así, hace lo que quiere. Si le tiene que contestar mal al profesor lo hace, porque sabe que va a estar respaldado. Cualquier problema tiene que tratarlo el padre con el tutor. Si  no hay solución, se va al jefe de estudio, etc.  Muchas veces los padres nos creemos demasiado lo que nos cuentan nuestros hijos, y no siempre es así. Las cosas hay que contrastarlas.

«Si un padre tiene un problema con algún profesor, delante del niño que no diga nada»

P: ¿Cómo estáis viviendo el tema de las redes sociales, los móviles, etc. en el centro?

R: Eso es un problema. Los móviles y reproductores de MP3 están totalmente prohibidos, pero el  niño lo trae en la mochila y los padres lo saben. Además, dicen que sus hijos llevan los teléfonos apagados. Cuando requisamos el teléfono a algún alumno y llamamos a los padres para que vengan a recogerlo, preguntan que por qué se lo hemos quitado. Les decimos que es porque están prohibidos. “Y si lo tengo que llamar”, nos dicen. “Si usted quiere hablar con su hijo llame al centro y nosotros lo localizamos”.  Y si es el alumno quien tiene que llamar a sus padres, lo puede hacer desde el teléfono del instituto.

«Los móviles están totalmente prohibidos, pero el niño lo trae en la mochila y los padres lo saben»

P: ¿Su padre se dedicó a la docencia?

R: Toda la vida ha sido director de un colegio público de Ubrique. Yo siempre estuve en el “colegio de mi padre”, como si fuera él el dueño –bromea-. El año antes de jubilarse dejó la dirección y se despidió siendo maestro, dando clase. Yo empecé al revés. Al principio daba muchas clases y ahora estoy en el cargo.

DSC09602 (FILEminimizer)P: ¿Dar clases o el cargo?

R: Dar clases. No me gusta estar en el cargo. No me gusta el tema administrativo. Estoy aquí porque a la antigua secretaria le dieron destino y me preguntaron si me quería hacer cargo. Dije que sí, que echaría una mano, era para un año. Y llevo trece aquí sentado. No es un puesto que todo el mundo quiera. Es mucha responsabilidad y mucho trabajo. Muchos sábados y domingo tengo que estar haciendo trámites. Eso me lo quito de mi familia. Casi me he perdido la infancia de mis niños estando en el cargo–emocionado-. Pero qué le vamos a hacer. No hay nadie que quiera coger el relevo.

«Muchos sábados y domingos tengo que estar haciendo trámites. Eso me lo quito de mi familia»

P: Pero el hecho de que sea el secretario le da más facilidad para organizar todos los actos solidarios que realiza.

R: Claro, eso es lo positivo. Desde la dirección es más sencillo contactar con los cargos públicos, para organizar cualquier cosa.

DSC09597 (FILEminimizer)P: Eres una persona con muchas inquietudes.

R: Sí. No paro, intento aprender de todo. Me gusta mucho investigar, descubrir cosas nuevas. Siempre de forma autodidacta. Nadie me enseña nada. Todo lo que sé y todo lo que hago lo he aprendido solo. Pero tengo un defecto, y es que soy muy perfeccionista. Me gusta todo muy ordenado, todo correcto. Además, también tengo muy mala memoria. Me tengo que reenviar correos electrónicos a mí mismo, para recordarme qué es lo que tengo que hacer –entre risas-.

«Me gusta mucho investigar, descubrir cosas nuevas. Siempre de forma autodidacta»

P: También es muy religioso y cofrade , ¿de dónde le viene la vocación?

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R: Mis padres siempre me han llevado a misa desde pequeño y luego tuve la suerte de irme a estudiar a un colegio de Salesianos, y ahí fue mi despertar de mente. Fueron dos años de mi vida que no olvidaré,  maravillosos, me lo pasé genial. Luego vine a San Roque y el párroco, que me veía con mi mujer en misa, nos llamó una vez para entrar en la asociación del Resucitado. Aceptamos encantados. Luego, una cosa lleva a la otra. También estoy en Cáritas echando una mano y ayudo en la procesión Magna. Siempre estamos en ese mundo, nos reunimos y hacemos cosas. Lo de cofrade es desde que vivo en San Roque.

P: ¿Se considera una persona afortunada?

R: Completamente. Siempre hay algún problemilla, pero eso no tiene importancia. Tengo una familia, soy feliz, tengo mis niños, todos estamos muy sanos, tengo trabajo, muchos amigos… No me puedo quejar. Si te digo que en 24 años que llevo trabajando jamás me he dado de baja, es una buena señal.

«Si te digo que en 24 años que llevo trabajando jamás de he dado de baja, es una buena señal»

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