Manuel Santana: “San Roque nació en procesión”

Manuel Santana, en su domicilio de San Roque.

Manuel Santana Santiago puede considerarse historia viva de la Semana Santa de San Roque. No nació en este municipio pero ha vivido gran parte de su vida aquí, desde su más tierna infancia. Hablar con él es hablar con la historia misma de San Roque.

Historia, devoción y Semana Santa se entrelazan en una amena conversación con el periódico Sanrópolis que duró 45 minutos pero que podía haber transcurrido horas, de la cantidad de conocimiento que Santana alberga en su amueblada cabeza.

Nos recibe en su domicilio situado en la calle Vallecillo Luján, de San Roque Casco, un calle que toda la vida se ha llamado “Calle La Plata”. Descubramos a una de las personas que más conocen y han vivido la Semana Santa sanroqueña.

¿Nos puede dar unas pinceladas sobre su vida para el que todavía no le conozca?

Sí. Mire. Ahora cuento con 70 años. No soy sanroqueño, ni gaditano, ni tan siquiera andaluz. Soy extremeño. Nací en el año 1947 en Granja de Torrehermosa, en la provincia de Badajoz. Mi familia vino a San Roque porque a mi padre, militar, recién terminada la guerra le destinaron aquí. Mis padres son extremeños. Y en la familia somos cuatro hermanos y tres de nosotros nacimos en el mismo pueblo, en Granja de Torrehermosa, un pueblo muy pegado a Peñarroya-Pueblonuevo , conocido por ser un municipio cordobés en el que estaban las minas de carbón.  En Granja residía toda la jerarquía inglesa que llevaba las minas.

¿Nació en Granja de Torrehermosa pero se vino con muy pocos años a San Roque, no?

Mi familia se desplazó a San Roque accidentalmente por el destino de mi padre. Mis padres ya vinieron en matrimonio a San Roque. Y tres de nosotros nacimos en Granja de Torrehermosa, a pesar de que mis padres ya vivían en San Roque porque mi madre quiso dar a luz “en el terruño”

Al principio nos fuimos a vivir en la calle Málaga y posteriormente mis padres adquirieron una casa en la Calle Larga. Ahora vivo en la calle Vallecillo Luján, que siempre se ha llamado la Calle La Plata, donde vivían mis suegros.

Y ya desde sus primeros años tuvo la vocación de seguir los pasos de su padre, ¿no?

Sí. Yo soy militar. Ingresé en el Ejército cuando era muy joven. Es algo que ‘mamas’ desde pequeño y se convierte en una vocación. Yo creo que la carrera militar es muy sufrida. Yo en concreto ingresé en el Ejército como voluntario cuando tenía 16 años y pase a la situación de reserva activa a los 39.

¿Cómo vivió esos años?

Quince compañeros de mi promoción fuimos destinados a Bilbao. De esos quince, quedamos vivos solo tres. En 1972 me casé con mi mujer, Fina Romero Almagro, que trabajó durante toda su vida como profesora.

Y no se quedó en Bilbao, ¿no?

No. De Bilbao me fui a Toledo y me pude reunir con mi mujer, que consiguió plaza en aquella ciudad. Yo hice una reclamación, ella pidió escuela en Toledo y se la dieron. De Toledo fui a San Fernando. Y en San Fernando no me quise quedar porque yo quería volver a San Roque. Finalmente, Fina volvió a San Roque, porque tenía su plaza guardada aquí y la familia se ha quedado aquí desde entonces. Tenemos dos hijos, Almudena, licenciada en Derecho, y José Manuel. Almudena está casada con Germán, y José Manuel lleva nueve años ‘danzando’ por el mundo, por diferentes países. Además tengo dos nietos Germán y Nicolás, el mayor de ellos con madera de continuar la saga de militares.

Por lo que tenemos entendido, también su padre estuvo muy ligado a la Semana Santa

También en esos años comenzaba el movimiento del apostolado castrense y alguno de sus miembros empiezan a interrogar al padre Caldelas sobre la Semana Santa, y le preguntan por qué está tan deslavazada, ya que cada año se organizaba de una manera distinta. Entonces se creó una sola Cofradía que aglutinaba todas las imágenes de la Parroquia Santa María La Coronada, donde nació la Semana Santa de San Roque como la conocemos hoy en día.

Y usted entonces comenzó a vivir ya la Semana Santa de San Roque…

Desde que yo era muy pequeñito, mi hermano y yo ya empezamos a salir en Semana Santa. De entonces me viene el ‘bichillo’ de ser ‘capillita’. Mi padre era capataz de la Virgen de los Dolores.

¿Qué situación se vivía en el Campo de Gibraltar en aquellos años?

En el Campo de Gibraltar había más militares que ahora. Tenía una particularidad, que era cantón militar. Aquí estaba el Regimiento de Infantería Pavía 19. Éramos parte de la División 22 que se llamaba Guzmán el Bueno. En Algeciras residía el gobernador militar del Campo de Gibraltar. El gobernador militar era prácticamente un delegado del gobierno en la zona y era una autoridad muy especial.

¿Y cómo recuerda entonces la frontera con Gibraltar?

Yo sí recuerdo de niño que la frontera estaba fluida y un gran número de campogibraltareños trabajaban en Gibraltar. ¿Y sabe una cosa? Toda la imaginería local procede de esa Plaza.

Si hablamos de Santa María la Coronada, curiosamente en la provincia de Cádiz hay tres sedes parroquiales que tienen el mismo nombre: una se encuentra en Medina Sidonia, que es Santa María Coronada porque era del Ducado de Medina Sidonia y como el ducado era poseedor de Gibraltar, también estaba Santa María la Coronada de Gibraltar. El caso de San Roque es distinto. La población de San Roque huye de Gibraltar y también  llama Santa María la Coronada a su virgen. La virgen que reside en Gibraltar no se pudo coronar porque no la pudimos traer y se coronó a La Virgen de Los Remedios, que se entronizó como Santa  María la Coronada.

Después de estar Gibraltar constituida, un prohombre de San Roque viene con la virgen con la Virgen de los Remedios en procesión y se entroniza. Esa virgen es del siglo XIII muy alto, casi el XIV. Al intentar restaurarla se le vieron las distintas pátinas que tiene y se descubrió que tenía un vestido puntillista hecho con gotas de oro. Es una preciosidad.

¿Cuáles fueron sus pasos para convertirse en el presidente del Consejo Local de Hermandades?

Los pasos fueron muy simples. Éramos varios amigos devotos de la Virgen de la Soledad y todas la Semanas Santas nos reuníamos para formar cuadrillas de cargadores, que no costaleros, y aprovechamos esa circunstancia para hacerlo.

En el año 1989 estaba haciendo las veces de presidente del Consejo Local ce HH. Y CC., porque no estaba oficialmente constituido el consejo, un compañero militar también, Rafael Perujo Solís, y no tenía secretario. Y él fue el que me dijo: “Me encuentro mal. ¿Por qué no te vienes a echar una mano?”. El padre Caldelas me acogió con muchísimo cariño.

A raíz de eso, en el primer cabildo que hubo salió elegido otro factotum de la Semana Santa, Antonio Morilla García, con el que trabaje varios años como Secretario del Consejo.

Posteriormente ,Antonio no se presentó a la reelección y yo que si lo hice y fui elegido presidente. Lo que yo no sabía es que no iban a ser solo los cuatro años que fijan los Estatutos del Consejo, sino que fueron la intemerata de años porque fueron varios mandatos, uno detrás de otro.

¿Cuándo dejó el cargo?

Hacia el año 2002, por razones de enfermedad (me volví diabético) y por consejo médico pedí salir del consejo. Para ello hablé con el Consejo Diocesano de Cádiz y este órgano no puso problema en que abandonara el cargo.

Pero no fue su último año como presidente, ¿no?

Después de que yo me fuera, me sucedió Luis Rodríguez Rodríguez, que hizo dos mandatos magníficos y plenos de gran acierto. Terminado su segundo mandato, no quiso nadie presentarse y me pidió el Consejo de Cádiz y el Director Espiritual del Consejo Local el Padre Juan Pedro Varo que volviera a asumir la presidencia del Consejo por un año, a lo que accedí. Terminado el año comprometido, me sucedió Mercedes Caravaca, mi vicepresidenta, quien en sus mandatos realizó también una magnífica labor. Fue la primera mujer en desempeñar el cargo de presidente del Consejo Local de San Roque.

Y usted ha tenido vinculación con varias hermandades

Yo soy oriundo de La Soledad. Tengo que destacar que mi carácter militar va implícito en todo lo que hago. Un grupo de hermanos, Joaquín Núñez Núñez, mi vicepresidenta Monchi y Paco Rodríguez queríamos hacer un punto y aparte con el folclorismo que había en la Semana Santa de San Roque. Hace años ocurrían cosas tan curiosas como que las procesiones subían y bajaban y no estaba todo tan bien organizado como ahora.

Su labor fue muy patente en la Cofradía del Huerto…

Cogimos esta cofradía cuando no marchaba nada bien: no tenía patrimonio, carecía de organización, tenía problemas económicos y tenía problemas internos. Con Joaquín Núñez Núñez Tesorero del Consejo Local, Monchi Pérez Santillana, miembro también del Consejo Local empezamos a trabajar. Se consiguió realizar una labor bastante buena. Se compraron tronos y la Cofradía del Huerto empezó a crecer hasta constituir una magnífica Cofradía, a igual altura que el resto de las cofradías sanroqueñas.

¿Por qué se caracteriza la Semana Santa de San Roque?

En esta Semana Santa es muy fuerte el empuje de la mujer. San Roque tiene la peculiaridad de ser la primera ciudad de España donde se formó la primera cuadrilla de mujeres cargadoras .

Por otra parte San Roque no tiene costal. Los tronos llevan varales. San Roque, por la orografía que tiene, es un ‘destrozacuellos’. Y por ello, aquí, para cargar los pasos, se cogió la costumbre de Málaga. En ese sentido, el folklor sanroqueño es más malagueño que gaditano.

También hay que destacar que la Semana Santa requiere en San Roque más de 500 personas para sacar una procesión Magna. Hay pocas ciudades en España que tengan la historia de la Procesión Magna de San Roque. Una de ellas es Teruel, en la que procesionan igual número de pasos.

Los pasos aquí son Huerto con su virgen, el Medinaceli, con su virgen, el Nazareno con su virgen, La Caña con su virgen, el Calvario (trono de misterio), Buenamuerte con su virgen, Angustia (paso de misterio), y el Santo entierro con  su virgen. Son la friolera de 14 tronos los que salen y entran un Viernes Santo.

Una gran cantidad de pasos, realmente y una gran cantidad de persona participando en el cortejo procesional

Antiguamente, hace muchos años se hacían dislocaciones y los tronos se recogían y salían de la Parroquia y la Capilla de la Visitación. Hoy los catorce tronos salen de un tempo y vuelven al mismo templo. Y lo que es también increíble es que la procesión llegue a la 1 de la madrugada al templo y que el Sábado Santo, a las 13 horas ya no quede en la iglesia nada de la Semana Santa. Para esa hora, las cofradías y hermandades han desarmado todos los tronos, han limpiado, han puesto los bancos… Una gente que vale mucho. Y son personas que para ser costaleros pagan con  su esfuerzo y de su bolsillo un dinero bastante sustancioso. Y, por último, ver la cantidad de niños con su carita de ilusión no tiene precio. El número de personas participante es muy alto, solo de cargadores y cargadoras participan más de 550 personas.

Recientemente, en la presentación del Cartel de la Semana Santa de este año tuvo un reconocimiento especial, ¿cómo vivió ese momento?

Me siento muy orgulloso del crecimiento exponencial que ha tenido la Semana Santa en San Roque a lo largo de los años. Este año, como coincidió que la Cofradía de la Oración del Huerto iba a ser uno de los pilares del cartel, nos llamaron a José Barrero, Claudio Lara y a mí para reconocer nuestro trabajo durante estos años. A los tres nos hicieron ‘un poquito de pupa’ con este homenaje (sonríe).

Seguimos hablando de Semana Santa, ¿qué papeles ha desempeñado a lo largo de su vida?

En Semana Santa he sido penitente, costalero y presidente. Con la cofradía de la Oración del Huerto quisieron que yo fuera Hermano Mayor pero rechacé el ofrecimiento por motivos personales.

¿Cómo vive ahora la Semana Santa?

La Semana Santa me gusta verla en mis rincones. Procuro vivir la Semana Santa con intensidad porque es mi pasión.

¿Cuál es el mejor día para usted?

Para ver la Semana Santa, la Magna. Para sentirla, en cualquiera de las salidas procesionales y en los lugares que cada uno considera mejores. Par mí, un momento muy bonito para ver la Semana Santa es ver la salida, el esfuerzo de los costaleros para sacar los pasos. Como conoces lo que cuesta, aprecias el esfuerzo que están haciendo.

También disfruto con la bajada y la subida de rampa.

Y uno de los momentos más emocionantes es estar dentro del templo antes de la salida procesional. Cuando todas las risas se acaban. En ese momento se puede ver a hombres y mujeres que no son practicantes asiduos pero que luego se recogen en su fe. Estos son los momentos que más me gustan de la Semana Santa.

Y es que la Semana Santa está muy enraizada en la historia de San Roque

Ciertamente. San Roque nació en procesión. Las imágenes de San Roque se trajeron como se pudieron traer cuando España perdió Gibraltar. Una de las imágenes salió de Gibraltar montadas en un burro, el San Juan, que va en el calvario… Y el Nazareno, que es la más venerada de las imágenes sanroqueñas, vino porque se lo robamos a los ingleses.

Se pidió permiso para hacer una rogativa con el Nazareno a los campos de Benalife. Cuando éste llegó a los mismos, el mariscal de campo que estaba aquí interpuso la  fuerza española y el Nazareno volvió a ser nuestro. Desde entonces no ha vuelto a salir de San Roque.

Y la historia sigue…

En el año 1955, intentaron llevárselo para hacer una exposición monográfica sobre Gibraltar y fletaron un camión para llevarlo a Madrid. Del camión solo quedaron los restos. No quedaron gomas, no quedó motor, ni cabina… Y curiosamente el que dio el grito fue Demófilo Pérez, que era masón que gritó: “Se llevan nuestro Nazareno” Y aquí está.

Usted tiene un gran conocimiento sobre la pérdida de Gibraltar, ¿no?

El 1 de noviembre de 1700 muere Carlos II de España y dando cumplimiento a su testamento le sucede en el trono su sobrino carnal, Felipe V. Sin embargo Inglaterra, las Provincias Unidas de los Países Bajos y el Sacro Imperio Romano Germánico eran contrarios a la aspiración de un Borbón como Felipe al trono de España, ya que esto proporcionaría al Rey de Francia un poderoso aliado para continuar con su hegemonía europea; en su lugar, eran partidarios de la continuación de la casa de Austria en el trono español, de la mano del Archiduque Carlos (también sobrino del difunto rey, pero no carnal). Así, en 1702 estalla la Guerra de Sucesión Española entre los ya citados detractores de los Borbones y sus partidarios.

En Gibraltar, por ejemplo, hay al menos diez sitios que son topónimos por lo que significan: Entre ellos, La Línea, que era una línea de contravalación militar; el Campamento, que es donde se encontraba el campamento militar.

En la Guerra de Sucesión española, los dos bandos peleaban por una corona para España, sea de la casa de Austria o borbónica.

¿Y qué pasó entonces con Gibraltar?

El general Hulk cuando toma Gibraltar de manos del coronel Salinas, que se rinde no a la corona inglesa, sino al representante de la corona de los Austria. Pero éste al enarbolar la bandera no enarbola la española, sino la Unión Jack inglesa.

El 4 de agosto de 1704 tuvo lugar la toma de Gibraltar. Hay en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de San Roque un hueco grabado precioso de Ortega Bru que se llama ‘El Éxodo’ , que representa la salida de Gibraltar delos gibraltareños que no quisieron someterse al yugo inglés. Y en el Tratado de Utretch que se firma posteriormente en 1713 la soberanía de Gibraltar pasa a Inglaterra a perpetuidad, pero siempre que esté bajo el gobierno de Inglaterra.

¿Qué supone este tratado?

Esto supone que si los gibraltareños se quieren ir, Gibraltar tiene que volver a la soberanía española. Desde entonces, se crean tres núcleos poblacionales: Los Barrios, las Algeciras (que no se llamaba Algeciras en ese momento) y San Roque. La iglesia de San Roque tiene unos dinteles de ladrillo visto. Esa era la puerta a la antigua capilla dedicada al Santo Roque. Esa capilla es ahora el sagrario de la iglesia. Antes de la toma de Gibraltar los habitantes del Peñón venían a la Plaza de Armas a hacer rogativas, se traían las imágenes en procesión desde Gibraltar cuando había pestes. Porque Gibraltar, como puerto marítimo, era muy proclive a la presencia de ratas que venían en los barcos transmitiendo enfermedades como la peste. Los gibraltareños venían a San Roque el 16 de agosto a vivir la fiesta del Santo Roque.

¿Por qué tras la toma de Gibraltar se exiliaron sus habitantes en San Roque?

Cuando los gibraltareños pierden Gibraltar y les se les da la opción de ser ciudadanos ingleses o españoles, la mayoría se exilia. Y se marchan a donde conocen, a la falda de la montaña y se instalan aquí. La población de la ciudad se instala en la barriada de la Paz en  una huerta que se llamaba huerta Varela, que era un regidor de Gibraltar. Y alrededor de esta zona se empiezan a asentar hasta que en 1721 los reyes les conceden una carta poblacional y la declaran la Muy noble y más leal ciudad de San Roque, donde reside la de Gibraltar. Desde entonces han pasado 314 años.

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