Manolo Mesa: “Defender a tu país con la Selección es lo más bonito que te puede pasar”




Jose Ernesto DF

Manolo Mesa, el “Siete Pulmones”, comparte su vida y su pasión por el fútbol con todos nuestros lectores. Entre balones, césped y banquillo, Mesa nos recuerda sus vivencias en Primera División y todo lo que ha supuesto para él. Debutó con 16 años en el San Roque y desde entonces no ha parado de jugar al fútbol. Defendió a la Balona en Tercera División y de ahí fichó por el Sporting de Gijón, un equipo de primera. Ha compartido césped con grandes como Fanjul, Cundi, Ciriaco o Quini.

Manolo ha jugado 300 partidos de liga, cuatro de UEFA, dos finales de Copa del Rey y ha llegado a ser internacional. Hoy día, a sus casi 65 años, y a punto de jubilarse, se dedica a ver a los chavales y a disfrutar de su pueblo.

Jose Ernesto DF

¿Cómo fue su niñez en San Roque?

La niñez de aquella época fue dura, estábamos aún en la dictadura y se pasaban muchos apuros. Me tocó vivir en una familia humilde y trabajadora con muchos problemas para salir adelante, como muchos otros sanroqueños. Con 12 años me vine a la barriada de La Paz, era la única urbanización que había aquí, lo demás era todo campo. De la escuela los chiquillos nos íbamos a jugar al fútbol. Cuando terminé la escuela no fui al instituto, no pensé nunca que fuera un gran estudiante y mi familia no tenía medios para que siguiera estudiando. Comencé a trabajar en el tejar, para llevar algunos reales a casa. También estuve en la carpintería de Jacobo y ya con casi 18 años tuve mi primer contrato de trabajo en una subcontrata de Refinería. Por aquel entonces ya estaba jugando en el San Roque y a punto de cumplir los 19 años me fui a la Balona. Ahí comenzó mi sueño.

¿Cómo descubrió su vocación por el fútbol?

Pues como la descubrimos casi todos los niños de aquella época, de estar todo el día en la calle, porque no teníamos otra distracción. Antes o jugabas a las chapas, las canicas o a la pelota y a jugar a las calles. Jugaba con mis amigos al fútbol, pero no teníamos los campos que tenemos hoy. Empecé a jugar de niño en el único campo de fútbol que había en San Roque, donde está ahora el edificio Diego Salinas. Allí jugábamos todos. En mi época o jugabas al fútbol o no había otro deporte asequible, así que prácticamente estábamos todo el día dándole al balón.

El debut en el San Roque y el paso por la Balona

Empecé en un equipo juvenil de aquí de San Roque. Este pueblo siempre ha tenido una buena cantera, porque siempre ha habido equipos de niños. Estaba “La Colorá”, el Juventud de San Roque y el Hispania. Ahí me inicié. Con 15 años empecé a entrenar con el CD San Roque, que se creó en aquella época. Y con 16 años debuté en este equipo. La Balona me fichó y pasé de segunda regional a tercera división con gente que había jugado en Primera. Y es que en aquella época la tercera división era tercera, es decir no había tantos grupos como ahora y la diferencia con los jugadores de primera no era tanta. De hecho, te encontrabas jugadores de Primera y Segunda en esta categoría. Mis comienzos en Tercera me costaron un poco, pero como el entrenador era el que me había llevado del San Roque debuté pronto. Los entrenadores que he tenido vieron en mi un trabajo en el campo y eso hizo que desde que debutara y no dejara de jugar. He sido suplente muy pocas veces, casi siempre titular. Y ese ha sido mi recorrido, de la Balona pasé al Sporting y de ahí a ser internacional.

“En mi época o jugabas al fútbol o no había otro deporte asequible, así que prácticamente estábamos todo el día jugando”

¿Qué ha significado para usted Enrique Casas?

Para mí ha sido toda mi vida deportiva. Fue muy importante. Aunque también lo fueron mi época en San Roque y la Balona. Este hombre se fijó en mí a partir de una persona de Algeciras, Dávila, que lo llamó. Dávila nunca ha sido corredor de jugadores, pero se fijó en mí en la Balona y se puso en contacto con el Enrique y el Sporting. Casas también fue muy importante para mí, llegó desde Asturias, me vio un par de partidos y dijo “a este me lo llevo para allá”. Se iniciaron todos los trámites y me fui en el 75 para Gijón.

¿Cómo llega a sus oídos la noticia de que se va al Sporting?

Un día fui a jugar un partido y me cogieron datos de peso, estatura etc. Aquello me pareció raro. Me dijeron que vendría alguien a verme, pero nunca de dónde venía. Vinieron al siguiente partido a verme otra vez. A los tres o cuatro días me dijeron “nos vamos para Asturias, que vamos a firmar con el Sporting”. No me lo esperaba. Al principio tenía mucha ilusión, luego pensé “¿qué hago yo en Asturias?” Nunca había salido de aquí, pero me gustaba mucho el fútbol, vivía en el campo de fútbol y me embarqué con 23 años en esta aventura.

Jose Ernesto DF

¿Qué pasó con el Betis?

Los jugadores de la Balona de la época eran afiliados del Betis. Cuando éste se entera de que voy a ir a jugar al Sporting quiere intervenir. Me mandan un telegrama diciéndo que me incorporara a la disciplina del Betis. La Balona tenía a un gerente llamado Calero y ese hombre hizo como que yo era cedido del San Roque a la Balona, que no era traspasado, por tanto, ya no tenía afiliación con el Betis. Se hizo un escrito y el San Roque intervino alegando que me había cedido. Hicieron una excepción y me pude marchar.

¿Cómo fue su llegada al Sporting?

Cuando me llamaron del Sporting estaba haciendo el servicio militar en La Línea, me quedaban cuatro meses para que me viniera licenciado. Tenía un capitán en La Línea, el Capitán Castaño, que era balono y el hombre cuando supo lo del Sporting me dijo “si te tienes que ir te vas”, se portó muy bien conmigo. Llegué al Sporting y seguí mis cuatro meses de mili allí. Me fui con mi familia para el Norte. Estaba soltero cuando me llamaron de Gijón, mi novia y yo llevábamos ya un tiempo saliendo y decidimos casarnos ese mismo año. Me fui con mi mujer y mi madre.

¿Le costó adaptarse?

Supe que me iba a costar trabajo adaptarme al clima. Me habían dado referencias, llovía mucho, hacía mucha humedad, mucho frío, no salía el sol por ningún lado. Pero sabía a lo que iba, quería abrirme camino en lo que me gustaba y tuve suerte. Me costó los primeros dos o tres meses. Al principio no iba con el equipo, pero cambiaron de entrenador. Cuando llegué estaba Pasieguito y lo sustituyó el francés Sinibaldi y empezó a contar conmigo hasta el día que me vine. Desde que empecé a jugar con la camiseta rojiblanca no paré. A partir del Sporting me hice internacional,

Los compañeros y la afición de Gijón

Cuando llegué me encontré con internacionales como Quini, Churruca, Valdés, gente que estaban en otros niveles y ese año ficharon a Ferrero, un extremo argentino muy bueno. Me trataron todos muy bien. Era el único andaluz, bueno estaba Mejino, de Granada, pero él creció allí. Los mismos trabajadores del club me acogieron estupendamente. En cuanto a la afición, tengo la suerte de haber salido aplaudido, en uno de los campos más importantes para mí, que fue el del Bilbao. Jugué un partido y cuando terminé y me sustituyeron, la gente en pie me aplaudía, porque había hecho un buen trabajo. Era un partido de Copa del Rey. Eso me llenó de orgullo. Es muy bonito cuando la afición reconoce tu trabajo.

“No es salir a jugar un partido más, tienes a todo un país pendiente de ti y apoyándote. Así lo sentí y eso no me lo quita nadie”

“Siete Pulmones Mesa”.

Ese apodo me lo pusieron en Asturias los mismos periodistas. También me llamaban “La Pantera Sanroqueña” cuando estaba en la Balona. Tenía resistencia suficiente y además me gustaba correr. He pesado siempre muy poco y me he cuidado, eran ventajas a la hora de correr. De ahí surge “Siete Pulmones Mesa” y se me quedó. Hay una peña que se llama así en Asturias.

Una anécdota.

Recuerdo que me llamó mucho la atención, cuando llegué a Asturias que había muchas mujeres en las cafeterías y los bares jugando a las cartas y tomando café. Aquí en San Roque estaba acostumbrado a ver sólo hombres en ese ambiente. Y pensaba “eso en mi pueblo no existe”. Pero eso tiene que ser así, que las mujeres vayan a un bar con sus amigas, o solas cuando tengan que ir y se diviertan. Luego eso llegó aquí, menos mal.

¿Qué ocurría cuando Manolo Mesa llegaba de Asturias a pasar las vacaciones en San Roque?

Cuando venía siempre era el mismo y lo sigo siendo. He ido a los mismos bares, mis amigos de la barriada de la Paz o los Olivillos han sido los mismos de toda la vida. He sido el mismo antes de irme a jugar y cuando he venido. Tengo la misma relación con ellos. No he cambiado de bar, porque me gusta mi ambiente. Para mi todos los sanroqueños son iguales, hablo con cualquier persona. Me da igual quien sea y la posición que tenga. Le doy la mano igual al Rey o un barrendero de San Roque, nadie es más que nadie para mí.

¿Qué hizo que se viniera del equipo asturiano?

Tenía 33 años y quería terminar mi vida deportiva allí. El último año nos clasificamos para la UEFA, que no era fácil. En el año 1987, cuando voy a renovar, no llegamos a un acuerdo económico, no me encontré a gusto con lo que me habían ofrecido y me vine. Fiché por el Murcia, luego volví a la Balona, ésta me traspasó al Xerez y terminé de nuevo en la Balona donde me retiré.

Jose Ernesto DF

Debutó con la selección en Cádiz y marcando gol.

Así es, jugué mi primer partido con ‘la Roja’ en el Ramón de Carraza contra Dinamarca. Perdimos 1-3, pero fui yo quien metió el gol. Fue en Cádiz, con mi gente y la camiseta de España. Defender a tu país es lo más bonito que te puede pasar. Sentí una cosa especial al oír el himno de España. Escuchar el himno de tu país en un acontecimiento deportivo en el que representas España y defiendes tu nación deportivamente hablando es muy grande. No es salir a jugar un partido más, tiene a todo un país pendiente de ti y apoyándote. Así lo sentí y eso no me lo quita nadie.

¿Qué es lo que más echaba de menos de San Roque?

La familia la tenía conmigo, por lo que echaba de menos las amistades. Las relaciones que tenemos los andaluces no las hay en el resto de España, son todos unos “muertos”. He vivido 12 años en Gijón y he visto otras zonas. La gente vive para salir los fines de semana. La alegría que hay aquí por la calle, de ver a uno a otro, eso no lo he visto en ningún lado y sólo lo vivimos los andaluces. Echaba de menos salir a la Alameda o ir al bar y pegar cuatro chillidos con los amigos, eso no lo había en Gijón.

¿Cómo ha cambiado el fútbol?

Cuando jugaba había sólo un partido de liga televisado a la semana, no había más. Y lo veía quien tenía tele y condiciones para verlo. Ahora no, ahora los niños ven fútbol todos los días y quieren dedicarse a eso. Programas enteros dedicados al fútbol, porque este deporte es dinero.

La diferencia de salarios de los jugadores de antes con los de ahora

Hay gente que no sabe cómo empezó esto. Un jugador pertenecía antes a un equipo toda su vida, si el club te incrementaba el 10 % cada año te tenías que quedar allí. Además, tenía un contrato con un club, no cotizaba y tenía que pagar mucho a Hacienda, nos quitaban hasta el 40 %. Se inicia el proceso de la AFE, (Asociación de Futbolistas Españoles), para conseguir desvincular a los jugadores de los clubes. Pedíamos que entráramos en el régimen normal de la Seguridad Social y lo conseguimos en 1980. También conseguimos que el futbolista quedara libre del club cuando cumplía la edad de juvenil. Ahora cuando los jugadores cumplen 18 años, los retienen con contratos profesionales durante tres años. Luego, si no les convienen que el futbolista se vaya, le hacen las cláusulas altas para que no se lo puedan llevar. Y luego un contrato muy elevado por si viene un club a por él, que tenga que pagar muchísimo dinero, como pasa con Messi. A partir de aquí vienen los sueldos tan grandes que ganan los jugadores, incluso llegan a acuerdos con los clubes para llevarse los sueldos limpios y no pagar la Seguridad Social, sino que la paga el club. Pero no todos pagan, deben mucho dinero a Hacienda. Por otro lado, se habla de grandes sueldos en la Primera División, pero creo que hoy en día no hace falta estar en la liga de las estrellas para vivir bien del fútbol. Antes no era así y me alegro de que haya cambiado, si un jugador lo vale por qué no se le va a pagar bien.

“Cambiaría algunas cosas, para mejor, pero sin duda me volvería a dedicar a jugar al fútbol”

Y en el Sporting su ficha tampoco era muy alta.

Cuando llegué al Gijón tenía una porquería de ficha, había jugadores que ganaban dos y tres veces más que yo. Los primeros años ganaba el doble o el triple de lo que ganaba en la Balona, pero comparado con algunos compañeros era una miseria. Tampoco podía pedir más, acababa de llegar. Mis compañeros llegaban a ganar hasta 15 millones de pesetas en el año 75. No se puede ver mal que un jugador pida un millón de euros y se lo den. Si se lo dan pues bendita sea su alma. Lo que hay que hacer es apretarles a los clubes. Si hoy en día Hacienda apretara las clavijas a los clubes como se las aprietan al pobre, cambiaría la papeleta. A un club le dejan que no pague la Seguridad Social, que no pague los impuestos y le dan cuartelillo. Además, los futbolistas españoles pagan un 42%, mientras que el extranjero un 20%. Todo esto debería de estar regulado.

Jose Ernesto DF

El nombre de San Roque ha sonado en toda España

He tenido la suerte de jugar en un equipo que, en mi época, era lo más grande que ha existido. Y además el Sporting me tiene reconocido como uno de los jugadores de la historia del club que se encuentra entre los 11 ideales. Consideran que soy uno de los 11 mejores jugadores de la historia del club.  Para mí, como sanroqueño, es un orgullo. En Asturias me he sentido y me sigo sintiendo muy querido. Peñas que llevan mi nombre, fotos que se encuentra en el museo del club… Esas cosas son bonitas.

Lo mejor que le ha dado el fútbol.

Que he trabajado en algo que me ha gustado. Durante los 20 años que me he dedicado al fútbol he hecho lo que más me apasionada y ganando un sueldo para vivir mucho más cómodo que cualquier otro trabajador. Además, he conocido mucha gente, he hecho muchas amistades. Todo esto sin dejar de ser la misma persona.

¿Y lo peor?

Lesionarme jugando con la Selección Española. Había entrado en ese grupo tan difícil de entrar, ya que en aquel entonces se miraba mucho para los jugadores del Real Madrid y el Barcelona. Tuve la mala suerte de que, contra Checoslovaquia en El Molinón me partí el ligamento de la rodilla. Fue el Europeo de Italia.

¿A qué se dedica ahora Manolo Mesa?

En el año 92 me fichó el Ayuntamiento de mi pueblo. El alcalde de entonces me dijo que le interesaba que me incorporara al Patronato de Deportes, ya que antes existía muy poquita cosa. Entré sobre todo para el fútbol, no había una estabilidad de equipos y conseguimos hacer una liga con Castellar, Tesorillo, Guadiaro etc., una muy buena liga. Luego me quedé a cargo de todas las instalaciones de todas las barriadas y el Casco.

Estuve unos cuantos años en el San Roque grande después de entrenar a algunos equipos. Ya lo dejé cuando ascendimos a la andaluza. Ahora soy coordinador deportivo y me dedico a ver los partidos y a ver los chiquillos jugar que es lo que me gusta.

Este campo de fútbol lleva su nombre, ¿qué significa eso para Manolo Mesa?

Significaría más si estuviera puesto el letrero –bromea-. El hecho de que lleve mi nombre es importante y me siento orgulloso porque se acordaran de mí. Tengo también una insignia de oro que me la dio en este campo el primer alcalde democrático que llegó a este Ayuntamiento. Creo que hay mucha gente en San Roque que se merece lo mismo que tengo yo. Porque aquí hay personas mayores que nos iniciaron en este deporte. Gente que nos reunían a todos los chiquillos para que jugáramos al fútbol e hiciéramos un equipo. Esas personas se lo merecen tanto o más que yo, porque eran trabajadores y después de trabajar se venían a entrenarnos sin pedir nada a cambio.

¿De qué equipo es?

Del Real Madrid.

Echa de menos el fútbol profesional.

Cuando juegas al fútbol y van pasando los años te vas dando cuenta de que los 30 están cerca y el mismo club te va renovando por año y empieza a ponerte impedimentos. Sabes que en cualquier momento van a prescindir de ti. En mi caso alargué todo lo que pude. Acabé jugando en la Balona con 40 años una liguilla de ascenso a Segunda A.

Si tuviera una segunda vida, ¿le gustaría que fuera la misma?

Absolutamente, cambiaría algunas cosas, para mejor, pero sin duda me volvería a dedicar a jugar al fútbol.

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