La dependencia emocional




La dependencia emocional es un estado psicológico que sienten algunas personas y que pueden manifestarse en diferentes ámbitos, ya sea en las relaciones de pareja, con familia o con amigos.

Las personas con dependencia necesitan, sí o sí, tener una relación asegurada, ya que es lo que les aporta su bienestar y seguridad, por lo que van a anteponer esta relación ante TODO.

Las causas de que una persona desarrolle una dependencia emocional pueden ser diversas, pero generalmente hay una autoestima baja y poco desarrollo madurativo. Constantemente mantienen la creencia de que no pueden vivir sin la otra persona y suelen tener unas características determinadas:

  • Dificultad en la toma de decisiones
  • Necesidad de contacto constante con la otra persona
  • Pánico ante el rechazo o la ruptura
  • Sentimiento de culpa
  • Necesidad de gustar y agradar
  • Idealizar al otro
  • Sumisión

Todo esto conlleva a renunciar a ser la persona que eres, por lo tanto es imposible que te reconozcas y te quieras. Y una norma básica en una relación, sea de pareja o de amigos, es que tienes que quererte y respetarte, para que el que te vea de frente sepa captarlo, y a partir de ahí, querer de forma sana.

La dependencia emocional puede eliminarse, y así conseguir una mejor calidad de vida, sin que tu felicidad tenga que estar pendiente de alguien.

  1. Reconoce que puedes estar dependiendo de alguien y que realmente no te beneficia. Tus necesidades han pasado a un segundo plano, tercero, o cuarto… ya ni te acuerdas.
  1. ¿Cuántas cosas, sin decisión propia, has hecho para que la otra persona no se disgustara contigo o con la situación? ¿Has dejado familia, amigos, trabajo…? Estas preguntas pueden hacerte reflexionar y pensar si has mendigado por la relación. Tus ganas de cambiar y superar la dependencia serán el refuerzo para lograrlo.
  1. Piensa que no necesitas a nadie para ser feliz, que todo llega, y que no es lo mismo desear querer a alguien, que necesitarlo.
  1. Refuerza la autoestima. Empieza por aceptarte como persona libre, y preocúpate por ser cada día mejor, buscando intereses y aficiones que te alimenten. Pronto te darás cuenta que eres mejor de lo que creías y que “ni unos son tan malos ni otros tan buenos”.

Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti, lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes. Jorge Bucay

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