Jaime Domingo Ayora: “Lo mejor de esta experiencia es encontrarte a ti mismo, explotar nuevas metas”

Jaime Domingo Ayora es un sanroqueño de pro. A sus 30 años, pregona su orgullo por ser de San Roque en Londres, lugar en el que trabaja en un hotel. Hasta los once años viviendo en la calle Velázquez, Jaime se mudo posteriormente al Albarracín. Formado en el CEIP Santa María Coronada y el IES Carlos Castilla del Pino, probó a estudiar topografía en Algeciras. Pese a no concluir sus estudios, la formación le sirvió para trabajar en el campo de golf La Reserva de Sotogrande.

A Jaime, como a muchos españoles, le afectó la crisis de modo que retomó los estudios para cursar como técnico instalador de energías renovables (eólica, térmica y fotovoltaica). Tras un paso por Melilla, Jaime tomó una decisión de la que se siente muy orgulloso: probar suerte en Inglaterra.

¿Qué te llevó a marcharte a Inglaterra?

Pues recuerdo que este reto me lo propuse en 2012 cuando estaba trabajando en una empresa familiar en Melilla, allí lo tenía todo: trabajo, piso, coche y buena compañía, pero sentí que mi ciclo terminaba y necesitaba un nuevo objetivo.

Siempre me ha gustado la cultura anglosajona, su historia y música, así que me arme de valor y con la ayuda de Eliecer Ortega otro sanroqueño, me decidí a venir a Reino Unido a trabajar y perfeccionar mi inglés que tanta falta hace hoy en día para cualquier cosa.

¿En qué ciudad vives y cómo es tu día a día?

En la actualidad vivo en Londres, cerca del hotel en el que trabajo, pero en estos dos años y medio que llevo aquí he pasado por 3 ciudades diferentes: Gravesend (Kent), Bristol y ahora en la capital, donde mi rutina mañanera es ir al gimnasio, luego estudiar por mi cuenta para obtener el First Certificate B2 de Cambridge y luego lo mismo de todas las tardes, ir al hotel a trabajar.

Solo cuando tengo libre puedo irme con mi Mountain Bike a explorar parques naturales, bosques y demás. También me gusta ir por Londres y visitar nuevos sitios, e ir tachándolos de mi mapa personal.

¿Qué tal con el idioma en el tiempo que llevas en otro país?

Después de este tiempo creo que bastante bien, cuando llegue pensaba que sabía mucho ya que se me daban bien los idiomas en el instituto,  pero cuando empiezas a hablar con un nativo a su ritmo y con su acento…la realidad te pone en tu sitio. Toda esa gramática, ejercicios y exámenes de vocabulario no te sirven de nada más que para hablar al estilo “yoda” de Stars Wars.  Pero con el tiempo y mucha práctica el oído se va acoplando y gracias a compañeros de trabajo o de piso empiezas a usar más el “listening” y cuando por fin pierdes el miedo a equivocarte en lo que dices “speaking”, entonces es cuando te sueltas a hablar y a pronunciar, que sin duda es lo más difícil.

“Cuando pierdes el miedo a equivocarte al hablar en otro idioma, es cuando te sueltas a pronunciar, que es lo más difícil”

¿Qué es lo mejor y lo peor de vivir fuera de casa?

Lo mejor es encontrarte a ti mismo, ser capaz de realizar tareas que antes no habías hecho, explorar nuevas metas de tu vida y superarlas con el hándicap de vivir solo en otro país, en otro idioma y sin tu gente. Yo tenido bastante suerte de conocer personas maravillosas en las diferentes ciudades que he trabajado y que son de diferentes nacionalidades, no sólo españoles y con los que aún conservo la amistad,  sin ese apoyo creo que poca gente dura tanto fuera de casa.

Lo peor es dejar atrás tu forma de vida, ir con amigos de tapeo, pasear a mis perros por el Pinar del Rey o la playa, comer con la familia fuera los fines de semana, no tener el sol apretando en la cara y lo peor de lo peor es  que echo mucho de menos el cuchareo de potajes de mi madre… Esas tagarninas por favor.

“Encontrarte a ti mismo, realizar tareas que antes no habías hecho o explorar nuevas metas en tu vida son de las mejores cosas de vivir esta experiencia”

¿Echas de menos San Roque?

Por supuesto que echo de menos mi tierra, soy un promotor de mi pueblo, sus fiestas y costumbres, aquí tengo varias amigas Au Pair que son de diferentes puntos de España las cuales me llaman “San Roque”. Cuando vivía en Gravesend, a todas las partes del pueblo le sacaba un parecido… La Plaza de Armas, Los Cañones, la Alameda. A algunos de estos amigos los invite a mi casa para pasar la Feria y disfrutar del verano en nuestras playas, y no faltó un buen tapeo. Lo que más añoro es el Pinar del Rey, un sitio clave en todo el campo de Gibraltar.

¿Sueles viajar a menudo? ¿Con qué país te quedas de los que has visitado?

Desde que arranqué esta aventura, no he parado quieto, me encanta viajar y aquí lo he tenido más fácil para poder moverme de un país a otro, ya que las conexiones que tiene el Aeropuerto de Heatrow son inmejorables.

En estos dos años y medio he podido visitar Amsterdam, Roma, Berlín, Praga, Viena, Budapest, y diferentes ciudades aquí en Inglaterra.

Con el país que me quedo es con Escocia, donde este verano realicé con un amigo la vuelta al Lago Ness en bicicleta de montaña a través de esos bosques frondosos y con una gastronomía y un whisky impresionantes.

¿Te planteas volver a corto plazo?

Esta pregunta es difícil de contestar porque ganas no me faltan pero el corazón dice sÍ y la cabeza dice que todavía no es el momento apropiado. Me encantaría volver con un proyecto que tengo en mente para desarrollarlo allí en San Roque. En este tiempo viajando he ido absorbiendo muchas y buenas ideas que aquí llevan funcionando con éxito mucho tiempo y para mi no habría mejor regreso que exportar algo que sirva para mejorar el municipio.

“En este tiempo viajando he ido absorbiendo nuevas idas que llevan funcionando con éxito mucho tiempo”

¿Qué le dirías a aquellos jóvenes que están dudando en irse al extranjero para seguir formándose?

A los jóvenes les diría que yo me vine tarde, que me habría venido cada verano después del instituto para aprender el idioma y tener una formación más completa y aquellos que quieran cambiar de aires les ánimo a que vengan a trabajar y no paren de viajar y conocer cosas nuevas, que por suerte tenemos el Aeropuerto de Gibraltar a diez minutos y en dos horas estas en Londres.

Pero mi humilde consejo va dirigido a los padres por que la base esta en la educación y como decía mi querida tía  “a los hijos hay que educarlos para que sepan volar, ya que salga bien o mal, siempre podrán regresar al nido”.

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