Ignacio Dávila: “Me enamoré de este local en Sotogrande y lo convertí en mi estudio de pintura”




Ignacio Dávila, en el estudio que regenta en Sotogrande.

La pasión de Ignacio Dávila, de 39 años, siempre ha sido la pintura y la enseñanza de este arte. Nació en Ferrol (Galicia), vivió durante mucho tiempo en Madrid y, desde hace cuatro años reside en La Alcaidesa junto con su mujer y su hija y regenta un estudio de pintura en Sotogrande, en la dirección Plaza Blanca, local 6.

Dávila explica así porqué conoció San Roque y Sotogrande: “Mi mujer, Carmen, es maestra y consiguió plaza aquí y yo me trasladé con ella. Vinimos por razones de trabajo y ya llevamos cuatro años aquí en la zona”.

El siguiente paso fue abrir su estudio de pintura: “Encontré de casualidad este local y me encapriché de él. Vinimos a Sotogrande, pasamos por aquí y nos gustó mucho este local porque es amplio, espacioso, tiene techos muy altos y permite la posibilidad de que yo exponga mis obras”.

En este estudio lleva año y medio y, además de crear obras y exponerlas, imparte clases de pintura, manualidades y dibujo: “Imparto clases de pintura, tanto a niños pequeños como a todo tipo de edades. Los pequeños tienen unas edades desde los 4 hasta los 10 años y vienen aquí después del colegio y pasan un par de horas disfrutando de la pintura, aprendiendo y experimentando”.

En estas clases, los alumnos aprenden a dibujar “con témperas, acuarelas, realizan dibujos, collages y alguna manualidad con pasta de modelado, papiroflexia… pero sobre todo pintura”.

Por otra parte, “a los mayores les enseño a pintar, con algunos bodegones. Primero con carboncillo y posteriormente con acuarelas”, explica Dávila.

En cuanto a su propia obra, Dávila explica que emplea básicamente óleo. “Me gustan todas las técnicas pero prefiero la pintura al óleo”.

Además de impartir clases de pintura y dibujo, Ignacio Dávila recibe encargos particulares y crea su propia obra con la idea de exponer su trabajo. Para Dávila el género más complicado es quizá el retrato, “aunque a veces un paisaje puede conllevar la misma dificultad o más que un retrato”.

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