Fútbol en pañales




Futbol en pañales. O casi. Futbolistas con edad casi de haber dejado los pañales juegan cada fin de semana por los campos de futbol de Andalucía, mini futbolistas de 4 y 5 años que hacen la delicia de padres, madres y abuelos, viendo como sus pequeños han cambiado el biberón y el pañal por botas de taco y balones.

Hace ya bastantes años que se creó la categoría pre-benjamín como edad ideal (6-7 años) para que los más pequeños dieran sus primeros pasos en el maravilloso mundo del fútbol. Recuerdo que en sus primeros años era una competición diferente, tanto padres como entrenadores lo tomaban como lo que debe ser, un juego. Se era consciente de que se trataba de una etapa como su propio prefijo indica: preparatoria. El niño daba sus primeros pasos y a la vez iba comprendiendo las reglas, el resultado, a  convivir con la derrota y con el triunfo, le daban sus primeras patadas y metía sus primeros goles. Importaba poco la posición en la que jugaban, el mejor jugador de pronto quería ser portero, les gustaba experimentar en otras posiciones.

Pero todo cambió, sin darnos cuenta con el paso del tiempo la categoría se ha ido tornando en más competitiva. Padres y entrenadores -tantas veces en polos opuestos en otras cuestiones- se ponían de acuerdo en que lo importante era GANAR, sí, con mayúsculas. Importa el gol-average, por cuantos más goles se gane mejor, aunque ni se deje al otro equipo sacar de puerta ni a juntar dos pases. Importa el posicionamiento, los entrenadores invierten horas y horas en “posicionar” a sus jugadores como si fuesen profesionales, “van todos al balón” dicen. Lógico, es su naturaleza y demuestran que lo que les importa es eso, JUGAR.

En lugar de un monitor hay 13, el ENTRENADOR más 12, un padre o madre por cada niño que juega. Los adultos celebran las victorias como si les hubiese ido la vida en ello, y pobre del niño que pierda, que seguramente le quede una buena sesión de sermones desde que salga del vestuario hasta que el padre se calle por agotamiento.

A los jóvenes se les ha ido encasillando en posiciones, el más espabilado delante, a marcar goles y “si metes 100 mejor”. Y, cómo no, con el monopolio de lanzar córner y faltas, tarea que tanto le gustan a todos, pero que solo queda relegada a su santísima divinidad: el más fuerte.

Pues viendo el panorama, la RFAF lejos de introducir nueva reglamentación acorde a la edad y capacidades del niño, no solo no arregla el esperpento en que se está convirtiendo la categoría pre benjamín, sino que hace “el mas difícil todavía” y se saca de la manga la categoría Bebe.

Una categoría que entró sin hacer ruido, argumentando la federación que serían partidos casi anecdóticos, en los que no se reflejaría ni resultado ni clasificaciones… Nada más lejos de la realidad.

 El míster de turno puede consultar  las goleadas de su equipo. Eso sí, la federación ha tenido la delicadeza de solo subir hasta el digito 10, como si un 10-0 no fuese ya lo bastante  humillante. También puede regocijarse de cómo marcha la clasificación en la carrera por el ansiado cetro de SUPERCAMPEÓN DE LA CATEGORÍA BEBÉ, con sus puntos y sus goles a favor y en contra, todo al alcance de un click en la web de la RFAF. Recuerde, querido lector que estamos hablando de niños de ¡4 años! Y para colmo hay hasta tabla de máximos goleadores, donde Papaíto puede presumir  ante todo aquel que resista de tener a su Messi  que lleva 40 goles, con sus botas como Messi, la zurda de Messi pero, eso sí, no se olviden señores, un Messi aún en pañales…

 

Raúl Mena, ex monitor de categorías inferiores del CD San Roque y ex scouting del CD San Roque (Tercera División). Entrenador Nivel 1.

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