¿Controlas sin control a tu hijo?




Muchas veces los padres abusamos del control que tenemos sobre nuestros hijos. Les obligamos a ir por un determinado camino, elegimos sus amistades e incluso les decimos a qué tienen que dedicarse profesionalmente.

El temor ante los peligros de la vida, reales o infundados, nos hacen abusar de esta autoridad, y tomamos el control de sus vidas en todos los aspectos. Esta forma de “educar” no es positiva ni para los niños, ni para los padres, ya que estos últimos cargan con una responsabilidad que no les corresponde y que deben empezar a ceder a sus hijos.

Este proceso adaptativo es paulatino y debemos tener en cuenta que nuestros hijos tienen que crecer y a la vez ir tomando el control de su propia vida.

Uno de los momentos claves en este tema es la adolescencia, en la que la rebeldía es la tónica del día a día, en la cual los chicos necesitan su autonomía y su independencia, y si tienen a alguien todo el día controlando sus movimientos, lo único que tendremos será una rebelión absoluta contra los padres, lo que conllevará a que el estado de bienestar familiar y la convivencia en sí, se vea muy desmejorada.

Con esto no quiero decir que los hijos deban tener total libertad para actuar y decidir, ya que tan malo es una cosa como la otra, y la libertad plena les hará sentir desorientados. No es fácil educar, ni encontrar el punto justo. Además nos equivocaremos muchas veces. Lo que tenemos que tener claro es que debemos estar pendientes de las decisiones que van tomando y sobre todo, estar ahí para orientarlos y que actúen de una manera adecuada. También se equivocarán, como todos nos hemos equivocado, pero el aprendizaje de estas equivocaciones son fundamentales para la vida.

Las consecuencias negativas del abuso de control parental tiene como resultado:

  • Personas nerviosas. La ansiedad que genera el control se irá incrementando progresivamente. Imagínate en una situación sin poder tomar decisiones, sin opciones a nada, como si estuvieras atado de pies y manos. Angustia verdad?… Pues esta es la sensación que le creamos a un niño cuando todo lo hacemos por él, cuando lo controlamos todo y cuando no le dejamos tener iniciativas.
  • Personas sin creatividad. La creatividad es fundamental para muchos aspectos de la vida, entre ellas para la toma de decisiones. Ante un determinado problema, la creatividad te hace ver diferentes opciones, y así elegir la que más te convenga. Además, la creatividad te hace ser una persona flexible, de fácil adaptación, característica fundamental para la supervivencia.
  • Personas inseguras. La inseguridad viene dada muchas veces por una infancia resringida. A la hora de decidir, o simplemente a la hora de llevar a cabo alguna actividad no darás un paso en firme sin el apoyo de otras personas, creando así una persona dependiente durante toda su vida.

Por todo ello, aunque el temor se apodere muchas veces de nuestros pensamientos, pensemos a largo plazo, y pensemos en cómo queremos que sean nuestros hijos cuando sean adultos. ¡Vamos a enseñarles a vivir!

Se el primero en comentar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.