Chari Expresati: “Me moriré con los zapatos puestos”





Antonio Gades decía que es más importante saber por qué se baila que cómo se baila. Que el flamenco es un extracto de fuego y veneno. El mismo veneno que corre por las venas de una de las personas que ha llevado el flamenco sanroqueño por diferentes rincones del mundo. Ella es bailaora, de las que se transforman al zapatear. Es fuerza, duende, energía. Una fuente de sabiduría flamenca que transmite a sus niñas con devoción.

Chari Expresati nos abre las puertas de su academia de baile para contarnos todo sobre su pasión, el baile flamenco. Entre espejos, tablaos y fotografías, la bailaora sanroqueña nos habla de sus comienzos y su recorrido por la geografía mundial. “Las niñas de Chari”, como son conocidas en San Roque, han llevado el folclore y la cultura de su pueblo por toda España y parte del extranjero. Desde el Mediterráneo hasta el Pacífico, para mostrar al resto del mundo los valores del flamenco sanroqueño.

Pregunta: ¿Cómo es Chari Expresati?

Respuesta: Soy una persona dedicada completamente al flamenco, porque es mi pasión. Una cultura a la que respeto muchísimo, que me da el oxígeno para vivir, a parte de mi familia. Y vivo por ella. Para mí el flamenco es mi oxígeno, es mi vida y lo ha sido desde que nací.

P: ¿Con qué edad comenzó a dar sus primeros “taconeaos”?

Desde muy pequeña, con 4 años. Mis hermanas mayores estaban en la ‘Sesión Femenina’ y me llevaban con ellas. Todo lo que hacían en aquella época lo aprendía yo. Mi afición siempre ha sido el flamenco, porque incluso en mi casa a mis padres les gustaba. Comencé bailando lo que se bailaba antiguamente: los tanquillos de Cádiz, fandangos de Huelva, bulerías, verdiales, el fandango de punta y tacón de San Roque, que se empezó a recuperar en ese momento. Este fandango llevo muchos años enseñándolo, de hecho, es lo primero que enseño a mis alumnas. Soy muy constante en la enseñanza de este palo, porque soy muy fiel a mi fandango, al folclore de mi pueblo, a San Roque..

R: Además, sigue llevando el fandango de punta y tacón por los lugares que visita.

Sí. Esa es mi historia, es mi vida. Me crie con el fandango de San Roque, porque entre todas las sanroqueñas que fueron a recogerlo había tres de mis hermanas, además de Isabela López que era la directora del grupo. Fueron muchas muchachas del pueblo hasta la Sierra del Arca para rescatar este fandango que les mostraban las personas mayores que allí vivían. Ellas trajeron nuestro fandango desinteresadamente, y lo enseñaron. Desde entonces está vivo y Espero que no se pierda.

“Soy muy constante en la enseñanza, soy muy fiel a mi fandango, al folclore de mi pueblo, a San Roque”

P: ¿Por qué se decidió a dar clases de baile flamenco?

R: Porque era lo mío. Estuve en los años 70 con la ‘Sesión Femenina’ que era lo único que había en el pueblo. Allí se e

nseñaba casi todo el folclore de toda Andalucía y fuera de nuestra comunidad. Fuimos en representación de Andalucía a Madrid y allí nos descalificaron, pero quedamos en el puesto número 10. Después, cuando la monitora anterior, Cuqui lo dejó, Maite y yo nos hicimos cargo. Ésta se marchó también al poco tiempo y yo me quedé al mando. No había nada en aquella época aquí. Empecé con 60 niñas, yo era muy  jovencita y las llevaba por toda la comarca. De todos los sitios desde donde nos llamaban, allí estaba la Chari con sus niñas.

“De todos sitios donde nos llamaban, allí estaba la Chari con sus niñas”

P: Y luego se marcha de San Roque para aprender.

R: Hubo un momento en el que quise prepararme un poco mejor y me fui a Sevilla, Granada, Córdoba. Estuve dos años en Suiza y cuando volví ya no estaba la ‘Sesión Femenina’ y monté una academia. Tuve mucho éxito, porque aquí en San Roque no había nada. Además, había adquirido mucha preparación gracias a los grandes profesores que tuve: Juan Parra, Juanita Gómez; los cursillos de Matilde Coral; Manolo Marín; Manolete, que nos dio aquí un cursillo a todo el grupo municipal maravilloso. Manolete es un gran maestro de maestros. También estuve con Carmen Cornejo, que es clásico. Siempre he intentado superarme y hacer cosas para poder enseñar mejor y tener cada vez más preparación, ir evolucionando.

P: Y regresó con un aire fresco.

R: No he parado de enseñar desde que empecé, sólo hubo un parón de un par de años que me fui para renovarme. San Roque necesitaba palos nuevos. Aquí bailar por soleá, tarantos, guajira, garrotín, tientos o bulería, lo hacían los grandes artistas que se dedicaban a esto como la mujer del Canela, que bailaba para morirte. Pero era distinto, ya que vine con un aire muy fresco de muchas cosas y metí lo que no había antes: bailar con la bata de cola, con los mantones, las capas, enseñar varios elementos, la técnica del taconeado. No se taconeaba, se bailaban las cuatro cositas. No había una escuela de baile que te enseñara el compás de una seguiriya, de unos martinetes, de una guajira, de los cantes de ida y vuelta, y fui metiendo esas cosas porque me fui renovando y aprendiendo. Y nunca dejas de aprender, siempre aprendes algo, incluso de tus alumnos.

“Nunca dejas de aprender, siempre aprendes algo, incluso de tus alumnos”

P: Su trayectoria en Suiza.

R: Mi hermana vivía allí y había tenido una niña y aquel país me gustó y quise conocerlo. Me fui con la cosa de conocer mundo. Trabajé para poder hacer turismo y me hacía mis escapaditas. Me llevé mis discos, mis trajes de gitana, mis castañuelas y actuaba donde iba. Jamás me he desvinculado del flamenco, lo he llevado siempre por todos los lados.

“Jamás me he desvinculado del flamenco, lo he llevado siempre por todos lados”

P: ¿Cómo surge el grupo de baile Albarracín?

R: Cuando volví de Suiza me instalé en San Roque dando clases, Elvira Castilla del Pino me habló de formar un grupo municipal de baile ‘Albarracín’ para apoyar el fandango de punta y tacón como algo oficial desde el Ayuntamiento. Y se creó el grupo en 1984 y hasta ahora todo ha sido grupo municipal y talleres municipales de flamenco.

El grupo se llamó así porque el fandango de San Roque nace en la Sierra del Arca y el Albarracín. La gente que se iba a las corchas antiguamente se distraía cantando y bailando. También se escuchaban, por aquellos entonces, el chacarrá, que es típico de Tarifa, y otros cantes. Todos ellos tenían aires malagueños, ya que a descorchar también llegaba gente de Málaga. Estos trabajadores de las corchas o los que venían a recolectar el trigo, por las noches, hacían sus fiestas y sus cantes se fueron mezclando. Desde 1988 hablaron con nosotros para exponer un proyecto precioso. Querían ofrecer a la patrona, cada 15 de agosto, el fandango de punta y tacón en la ofrenda, ya que es folclores y patrimonio cultural de San Roque. Desde aquel momento lo bailamos cada 15 de agosto.

“Elvira Castilla del Pino me habló de formar un grupo municipal de baile ‘Albarracín’ para apoyar el fandango de punta y tacón”

P: Las niñas de Chari

R: He enseñado a muchas alumnas en toda mi trayectoria. Actualmente tengo la tercera generación de niñas, es decir nietas de niñas que han bailado de pequeña conmigo. Siempre he intentado sacarle a cada una lo mejor de sí. Antes de enseñar un baile, les hablo de su procedencia, de donde es típico, para que ellas sepan qué es lo que están bailando. He tenido siempre más de 150 alumnos entre 5 y 80 años. Con todos he vivido momentos muy bonitos. Mis alumnos son como mi familia. Nos hemos sentido muy bien y hay una relación muy buena entre ellos y yo. Dejo a cada alumna que tenga su forma de expresarse, que vaya acorde con los demás, pero que tenga su pellizquito. No todo el mundo siente el flamenco igual, es algo muy fuerte.

P: Háblenos de La Casa de Bernarda Alba

R: Esta obra es un proyecto que tenía en mente desde hace más de 15 años. Cada vez que veía una cosa en mi cabeza, lo apuntaba, así estuve todo ese tiempo hasta que vi el momento de hacerlo. Ha sido un proyecto increíble. No la hice antes porque tenía grupos muy buenos y no sabía a quién le iba a dar los personajes, me costaba trabajo elegir a los intérpretes. Después de los años, y quizás porque ahora ha sido el momento, yo más madura, me lo planteé y dije: vamos a sacarlo. Hablé con antiguos alumnos míos: Víctor, Rocío, Eli, Lidia, Melisa, Nazareth y Lorena y todos me apoyaron. Les dije lo que quería y les mostré la música. Lo captaron al momento. Hicieron un papelazo impresionante sin ser actores ni actrices. El día del estreno fue maravilloso. El Juan Luis Galiardo vibraba, la gente en pie, el teatro estaba caliente de la emoción. Aquel día apareció el duende varias veces y emocionó a la gente. Lo disfruté muchísimo. Además, era la primera vez que me sentaba relajada a ver algo que yo había montado. Tuvimos que repetirlo varias veces más.

P: A día de hoy, ¿le siguen pidiendo la casa de Bernarda alba?

R: Sí. En enero volvemos a Algeciras con esta obra en beneficio de los amigos de los saharauis.

P: ¿Se puede decir que ‘La Casa de Bernarda Alba’ es tu obra maestra?

P: Se podría decir que sí. He hecho cuatro obras, esta es la cuarta, todas muy bonitas y montadas con mucho cariño. Pero creo que ‘La Casa de Bernarda Alba’ es la más completa. Se representa todo tal cual se manifiesta en el libro. Las niñas que la representan sienten el flamenco y expresan todo lo que siente llegando al público. Siempre que la hemos representando ha habido un duende, un silencio, una compenetración increíble. Si Federico García Lorca lo viera, o me mataría o todo lo contrario.

“El Juan Luis Galiardo vibraba, la gente en pie. El teatro estaba caliente de la emoción”

P: El homenaje de Tatúan.

R: Fue una cosa muy bonita, inesperado totalmente. No pensé que eso me pudiera ocurrir a mí, pero me llegó. Será porque allí aman mucho el flamenco y quieren mucho a España, Andalucía. La Asociación de Teatro Literario, cada año escoge un personaje de los diferentes países que acuden a hacer teatro allí. Y me tocó a mí.

P: No era la primera vez que viajabais a este lugar

R: No, hemos estado en Marruecos tres veces. En 2015 hice ‘Andalucía más que un sueño’ de la escritora sanroqueña Mari Ángeles Chosa. Y el año pasado hicimos una obra muy bonita, unos poemas de nuestro amigo Ahmed Mohame Mgara, hispanista marroquí muy importante en el mundo árabe. Él escribió un poema a cada artista grande del flamenco y yo fui montando temas de estos artistas y se fueron bailando a la vez que Ahmed recitaba el poema.

“Cuando escucho la guitarra me trasformo, empiezo a sacar lo que tengo dentro”

P: Llevó a sus niñas hasta Japón, ¿cómo lo vivió?

R: Nos llevó San Roque Club en el año 2000. Fuimos tres años seguidos y fue increíble. Además, los japoneses tienen una cultura tan distinta a la nuestra, son tan atentos. Se portaron muy bien. Nos llevaban a todos los sitios, a bailar a todos los campos de golf. Una vez bailamos con el Pacifico de fondo y aquello fue precioso. Una experiencia que la volvería a repetir por lo bien y mimadas que estuvimos.

Además, tuvimos muchas anécdotas: movimientos de tierra y tifones, pero no pasó nada. Recuerdo que el primer año los niños no aceptaron mucho la comida y el segundo año llevaban las maletas llenas de pan de molde, salchichón, jamón, por si acaso pasaban hambre. Llevaba en el bolso un chorizo y un salchichón grande para unos amigos y recuerdo que, en el aeropuerto de Holanda, donde hicimos escala, llegaron unos perros policías enormes y se acercaron a mi bolso. Pensé que se comían el salchichón, me morí por unos segundos. Pero venían buscando otra cosa.

“Una vez bailamos con el Pacífico de fondo y aquello fue precioso”

 P: Y en Mérida…

R: Ha sido una de las ciudades donde me he sentido como bailaora y como responsable del grupo. Bailar en el Teatro Romano fue una oportunidad que hay que valorar mucho. No cualquier grupo ni cualquier persona normalmente actúan a un pedazo de teatro como el de Mérida, es impresionante. Fue en un festival internacional donde estuvimos con otros países como Rusia, México, India, Brasil, Colombia, etc.

P: Ha llevado sus niñas siempre fuera, para llegar a esto tiene que haber una gran complicidad con las madres.

R: Sí. Ellas apoyan mucho. Agradezco la confianza, porque aparte de que todo esto es un equipo, las madres también forman parte. Me han confiado sus niñas para llevarlas fuera de las fronteras.

“Mis alumnos son como mi familia”

P: Además, lleva la bandera de San Roque a todas tus actuaciones.

R: Siempre. Desde el 1985 que se crea el grupo Albarracín comenzamos a viajar fuera de nuestras fronteras y desde entonces llevamos la bandera donde vamos.

P: ¿El próximo viaje?

R: En septiembre nos vamos a París para hacer el internacional del concurso ‘Vive tu Sueño’. Quedamos subcampeonas de España y vamos a concursar representando San Roque y nuestro país. Nos hemos esforzado mucho para conseguir fondos porque parís es muy caro, pero vamos con mucho orgullo representando a San Roque.

P: Y este mismo verano sus niñas actuarán en la Noche Blanca de San Roque el próximo 25 de agosto.

R: Así es. Contaremos con la colaboración del pianista sanroqueño Jesús Ruiz. Estamos trabajando mucho en este proyecto. Formamos un equipo y las niñas están trabajando mucho. Lo estamos montando en muy poquito tiempo, ya que me comunicaron esta incitaba a finales de mayo. Las niñas tienen mucha preparación, van haciendo cursos, se van reciclando y eso es muy importante en el baile. Pongo en ellas toda mi confianza y no es algo sólo mío, sino es de todo el equipo.

“Uno de los sitios donde me he sentido como bailaora fue en Mérida, en el Teatro Romano”

P: El baile flamenco en San Roque

R: San Roque es un pueblo de arte, hay mucha gente que no se da cuentan de lo que tiene. Aparte de los grandes como Rafael Heredia, Juan Delgado, Paqui Lara, María Lara, el Canela de San Roque, etc., aquí hay mucha gente que canta y puedo decir que el baile se da muy bien. Levantas una piedra en este pueblo y salen setenta artistas.

P: Se puede decir que San Roque no se entiendo sin el flamenco.

R: San Roque es muy flamenco y tiene un compás distinto a todo. El compás de nuestros gitanos de casta, como son tantas familias de la calle Algeciras, que ha sido lo más grande. Esa calle Algeciras ha sido la que ha tenido más arte del mundo. Todos los gitanos que había tenían un señorío muy grande y eran unos artistas. Ha habido flamencos muy grandes. San Roque tiene un compás único.

“Levantas una piedra en este pueblo y salen setenta artistas”

P: Nos menciona los gitanos de la calle Algeciras, esa calle con duende y arte, de fiesta y tronío, y precisamente donde había una fiesta ahí estaba Chari.

R: Desde que yo tenía 12 o 13 años me iba a las pedidas, bautizos, casamientos y ellos me aceptaban allí. He pasado muy buenos momentos, muy buenas fiestas flamencas con ellos. Cada vez que había una fiesta flamenca allí estaba la Chari, en la calle Algeciras. Me atraía como un imán, me ha gustado siempre mucho, no lo he podido remediar. Hoy en día la gente joven no cuida tanto esta cultura, antes se cantaba más puro. El flamenco tendría que estar más apoyado, es nuestro Patrimonio, nuestra cultura. Todo el mundo lo respeta, a todos les gusta y lo quieren hacer.

P: Actualmente se pueden ver muchos espectáculos flamencos con muchas versiones diferentes, ¿cree que el flamenco está cambiando?

R: Por mucho que cambie, el flamenco es el flamenco. Puedes introducir elementos para engrandecerlo, pero no podemos olvidarnos de la pureza, de lo que es el flamenco puro. Pueden utilizarse diferentes instrumentos que hacen más grande el flamenco. Pero si es cierto que existen hoy en día una serie de movimientos muy duros que se pueden ver en el baile, sobre todo en la mujer. Veo mucha brusquedad en todos esos movimientos que no deberían emplearse.  Pasa lo mismo con el folclore. Soy de las que piensa que el folclore debe mantenerse, como el fandango de San Roque, no se puede tocar, es patrimonio del pueblo. No se puede mejorar, no hay mejoría porque ya está hecho.

P: ¿Apuesta por lo tradicional?

R: Bueno se puede fusionar, pero con cabeza, y hacer cosas muy bonitas. El flamenco es tan grande, tiene tantas ramas, que acapara todo. Existen cosas fusionadas muy bonitas, pero siempre sin perder la pureza.

“Cada vez que había una fiesta flamenca allí estaba la Chari, en la calle Algeciras. Me atraía como un imán”

P: ¿Cuáles son sus palos del flamenco favoritos?

R: Tengo vario. Como madre, señora y mujer, me gusta mucho la soleá. Es la más grande. En ella vas expresando tus sentimientos, abres tu corazón y vas sacando lo que tienes dentro. A la hora de pasármelo bien, son la bulerías la que me encanta. Muero cuando veo a los gitanos de Jerez bailando por bulerías. Ese pellizco y ese cante, son único. Ahí está la cuna del arte, creo yo. No quiero menospreciar a Cádiz, Sevilla o El Puerto, pero es verdad que Jerez es importante el flamenco. El flamenco ha sido Patrimonio de la Humanidad toda la vida.

“Muero cuando veo a los gitanos de Jerez bailando por bulerías”

P: ¿Cómo es Chari a la hora de bailar?

R: Bailo de forma individual cuando me siento muy bien y muy recogida. Soy una persona que me monto mis bailes, pero luego los deshago. Sin embargo, les hago el baile a las niñas, pero para mí no puedo. Soy un poquito “salvaje”. Y es que cuando escucho la guitarra me trasformo. Empiezo a sacar lo que tengo dentro y ya no entiendo de coreografías, no lo puedo remediar. Hago el flamenco como lo siento, no sé si bien o mal, pero desde mi corazón.

P: ¿Hasta cuándo seguirá dando clases?

R: Seguiré dando clases hasta que Dios me lo permita, no lo dejaré nunca. Si dejo esto, dejo mi vida y no quiero dejarla todavía. El día que no pueda más lo dejaré con todo el dolor de mi corazón, pero nunca desconectaré de él. El flamenco es mi vida, aquí estaré y me moriré con los zapatos puestos, porque es mi oxígeno, mi pasión y mi veneno.

Fotos: Desirée Varó

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